En los últimos tiempos se ha vuelto habitual ver a adolescentes con una lata de Shaka en las manos. Para muchos es una bebida de moda, una forma de «tener más energía», mantenerse despiertos para estudiar o simplemente seguir una tendencia. Sin embargo, detrás de su llamativa imagen y su sabor agradable existe una realidad que las familias no deben ignorar.
La verdadera energía no se encuentra en una lata. Cuidar a nuestros adolescentes también implica enseñarles a distinguir entre lo que está de moda y lo que en realidad aporta a su bienestar. Porque la salud de hoy será la calidad de vida del mañana
Sobre el tema versa el reporte del periodista Ventura Figueras Lores.
