Las mujeres cubanas con el paso de los días ratifican el lugar que por derecho propio se han ganado en la sociedad, a pesar de los tiempos complejos y desafiantes que enfrenta el país. Muestra de lo anterior es Euvelia Reyes Samín, jefa del huerto intensivo “La Esperanza”, perteneciente a la Unidad Empresarial de Base (UEB) Caimanera, de la Empresa Forestal en la provincia de Guantánamo, quién llena  de heroísmo y valentía se  consagra  a la producción de alimentos.

Con más de treinta y cinco años contribuyendo hacer producción la tierra, esta morena, alta y robusta es parte de la fortaleza que posee hoy la economía del municipio primera trinchera Antiimperialista de Cuba, para avanzar en la actividad agropecuaria.

Esta ingeniera agrónoma estima que  aunque se ha avanzado en su inserción,  sector cooperativo y campesino,  precisa de mayor fuerza femenina necesaria para  encaminar los rumbos de la orientación profesional en secundarias básicas y preuniversitarios, con el propósito de incorporar un mayor número de mujeres a las tareas agrícolas.

También considera que  pesar del  machismo estructural y  de los esfuerzos por extinguirlo,  la labor de las féminas en ocasiones  queda relegada en el imaginario popular.

La responsable del Huerto Intensivo La Esperanza, en la comunidad de Cayamo en este municipio de Caimanera, asevera que  la realidad hoy  demuestra que el sector femenino en la agricultura crece y se hace sentir con mayor fuerza.

Desde las fincas, cooperativas, mercados, centros de beneficio y minindustrias, apoyan y orientan a otras personas, encabezan procesos y espacios comunitarios, trabajan en patios y parcelas en fin sienten y viven nuestros campos, como diga respuesta al  Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, el cual promueve el empoderamiento económico de las trabajadoras y el reconocimiento de su labor, o desde la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), que establece como prioridad la atención a las campesinas, estimulándolas a solicitar tierras, a participar en la agricultura urbana y suburbana, capacitándolas para la preparación de fertilizantes, la lombricultura, la cría de animales y todo lo que eleve su nivel de empleo y de ingresos, y aporte a la alimentación de las familias.

En los últimos tiempos , la producción de alimentos ha hecho más visible el rol de las mujeres que labran la tierra en Cayamo, principal emporio productivo del municipio de Caimanera, incentivadas en  el Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional, que incluye la equidad de género y generacional entre sus enfoques estratégicos.

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