La fe en la victoria acompaña otra vez a Cuba en esta trigésima cuarta ocasión en que la isla alza su voz ante la Asamblea General de la ONU para denunciar los daños ocasionados por el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos.
Alienta escuchar a quienes desde la Asamblea General de la ONU apoyan el reclamo de Cuba sobre la necesidad de poner fin a la vetusta política que no ha podido destruir a la Revolución pero que suma cada día penurias y sufrimientos a las familias cubanas.
La solidaridad llega con claridad desde el plenario, dónde las intervenciones definen al bloqueo como acto de guerra, con un impacto directo en la mortalidad infantil, en el acceso a medicamentos, tecnología, todo agravado con el cerco energético, el cual provoca apagones, la paralización de la infraestructura del transporte, las afectaciones con el abasto de agua y la seguridad alimentaria, entre otras consecuencias negativas en todos los sectores de la sociedad.
En esta larga lucha contra el bloqueo otro elemento se suma para agravar la situación humanitaria en Cuba y es su inclusión en la lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, lo cual complica su acceso a los sistemas financieros internacionales y a los programas de desarrollo.
Lo que si está claro es que en su aislamiento el gobierno norteamericano no quiere ver lo que el mundo hace rato ya interiozó : El injusto cerco sí existe, por eso, desde 1992, es abrumador el respaldo a Cuba en Naciones Unidas, ya que los daños en las vidas de los habitantes de este archipiélago son incalculables y es mejor vivir sin bloqueo.
Cuba tiene la certeza de que el orbe respaldará nuevamente su llamado en medio de una ofensiva diplomática plagada de presiones y chantajes por parte del gobierno de los Estados Unidos con el fin de modificar la votación de este 28 de Octubre.
Vale destacar que al mismo tiempo que se presenta la resolución de Cuba contra el bloqueo ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, también se palpa la fuerza del movimiento de solidaridad en diversos países, donde personas de buena voluntad ratifican su apoyo a la isla que se erige con dignidad reafirmando la decisión soberana de defender su proyecto económico y social.
Cuba existe y existirá, Cuba merece vivir en paz y sin bloqueo, confiamos en que la verdad y la justicia prevalezcan frente al agravio y el odio.
