Los campesinos de la Cooperativa de Créditos y Servicios Miguel Antonio Caballero Rodríguez, de esta caimanerense comunidad de Cayamo, se empeñan en la siembra de cultivos varios durante la actual campaña de frío, con mira puesta en hacer de las transformaciones económicas y sociales que ejecuta el país, un espacio para producir más y mejor.
Están convencidos de que el plan de reformas, enmarcado en el Eje Temático número siete propone cambios profundos en la gestión de la tierra y el modelo cooperativo, con el objetivo de dinamizar un sector que enfrenta limitaciones estructurales y un contexto internacional adverso.
Los agricultores cayamenses también tienen claridad, en que no se trata de una simple actualización, sino de un intento por desatar fuerzas productivas largamente contenidas, reconociendo que la producción de alimentos es un asunto de seguridad nacional.
Los socios de la CCS, que operan en áreas de Cayamo, consideran asimismo que la pieza central de esta estrategia es la flexibilización del acceso a la tierra, lo cual no descuida el principio de propiedad estatal, pero busca agilizar el otorgamiento de superficie terrestre en usufructo por tiempo indeterminado a personas jurídicas y naturales, incluyendo al sector privado y mixto.
Yosnney Carmenathy Gil, presidente de la referida forma productiva, sostiene el criterio de que es una transformación radical del modelo de gestión cooperativa, el cual amplia facultades para importar combustibles e insumos, gestionar financiamiento externo y realizar comercio exterior de forma directa, incluso con la posibilidad de abrir cuentas bancarias en el exterior.
Este salto cualitativo busca convertir a las cooperativas en actores económicos de pleno derecho, capaces de insertarse en mercados globales y superar el cuello de botella de la falta de divisas e insumos.
