Su música es como el café recién colado en las mañanas, el que se brinda en vaso porque gana en cubanía y autenticidad. No conoce mejor aliada que la guitarra ni mejor público que los niños, su fuente de inspiración y la motivación más relevante que ha tenido Lidis Lamorú Febles para cantar historias y tejer sueños en estos 33 años de prolifera carrera artística, motivo que la condujo a Caimanera este jueves.

Temas legendarios como Don Lagartijo, Curioso Negrito, El mundo de Tito, junto a los estrenos de Luz y corazón, Yo lo sé hacer y A contra tiempo, fueron algunos de las canciones que disfrutaron niños y padres en el Centro de Promoción Cultural del territorio, un concierto donde la magia, la fantasía, la risa y los aplausos hicieron gala de su nombre.

Con la certeza de que los géneros y ritmos musicales siempre deben ser muy cubanos para que el niño sienta, desde temprano, la identidad cultural de su país en el “tuétano del hueso”, sus composiciones forman parte de la cátedra de música cubana.

Treinta y tres años de vida artística cumple la cantante Lidis Lamorú, con una amplia discografía dedicada en su mayoría al público infantil. Muy querida por la familia cubana, esta holguinera optó por defender la música desde su tierra natal, donde siembra el amor y cultiva al arte musical, algo que pudieron contactar los caimanerenses este jueves, quienes despidieron a la cantautora convencidos de un próximo regreso.

Bajo la dirección general de la propia cantautora, con producción musical y dirección artística de Yoel Martí Montero, el concierto le da continuidad a una gira que llevará la música de Lidis Lamorú a diferentes escenarios por la provincia de Guantánamo hasta el día 18 del presente mes.

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