En una sola ocasión, Fidel Castro Ruz visita a Caimanera, el seis de marzo de mil 975, una fecha que deviene momento significativo en la relación líder-pueblo y ratificación de la sentencia martiana: “Los hombres se sienten agradecidos a los seres extraordinarios”.

Cuentan los que trabajaban la mañana del seis de marzo de mil 975 que la visita de Fidel al puerto Aracelio Iglesias de Boquerón fue un suceso inolvidable, rememoran los habitantes y trabajadores de la rada portuaria de aquel entonces que hasta la quietud de Bahía de Guantánamo se mostró afable ante la visita del Comandante en Jefe.

El Puerto fue el objetivo marcado por el entonces presidente del Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, Fidel Castro, acompañado de varios Ministros y otros compañeros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), entre ellos el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, Armando Hart Dávalos, Lester Rodríguez, Osmany Cienfuegos, José A Naranjo, Willy Hodge, Primer Secretario del PCC en Guantánamo.

En su recorrido la intención era conocer como trabajaban los obreros portuarios, así como sus principales necesidades, objetivo que se cumplió sobremanera con un ameno intercambio mientras se descargaba un buque de bandera soviética llamado Vanrsul que traía para el puerto pulpa de papel.

El caimanerense Thomás Riquenes le dice: “Tome mi mano Comandante que es la mano de un trabajador”, y es así como Fidel sube a la plancha de donde descargaban los portuarios.

En el intercambio con los obreros, el Comandante conoce que no existía transporte obrero y tampoco medio de socorro para los trabajadores en caso de cualquier percance, alarmado ante el peligro por la labor de los portuarios, expuesto a cualquier accidente, de ahí que indica la asignación de una Guagua Girón para el traslado de los obreros, que por esos tiempos muchos residían en Guantánamo, (esta guagüita Girón aun se conserva en el puerto), por otro lado para fungir como ambulancia se recibe un Jeep Rojo Willys, que serviría para cubrir cualquier accidente y como ambulancia para la comunidad, distante del hospital a más 32 Kilómetros.

Con el pase del tiempo se restituye el pequeño Willys, por una ambulancia que estuvo al servicio de los consultorios y la comunidad hasta la reagrupación de los medios en el SIUM, que ya no radica en el poblado.

La visita de Fidel a Boquerón marcó un momento significativo en la historia local, al poner de manifiesto la atención del Gobierno Cubano hacia las necesidades básicas de la clase trabajadora.

Años después en la Plaza de la Revolución Mariana Grajales, durante el acto central por el 26 de julio de mil 985 Fidel cataloga a Caimanera y Boquerón como dos pueblecitos heroicos, en reconocimientos a los valores de patriotismo y antiimperialistas de los habitantes de este municipio.

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